Hace treinta años, el bienestar animal comenzó a ocupar un lugar destacado en el ámbito científico. Modelos como las “Cinco Libertades” o los “Cinco Dominios” —conceptos que quizás conozcas— vieron la luz en 1994, el mismo año en que yo nací. En aquel entonces, el objetivo principal era evitar el sufrimiento de los caballos, centrándose en que no enfermaran o no sufrieran demasiado. Sin embargo, ya a principios de los años 2000, la ciencia empezó a preocuparse por la prosperidad de los animales y empezaron a buscar su calidad de vida, enfocada en conocer qué experiencias eran positivas y daban calidad de vida a los caballos.
Y aquí estás tú: interesada en entender qué significa realmente el bienestar equino y cómo puedes asegurarte de hacerlo bien… o mejor aún, de hacerlo mejor. Bueno, pues para empezar: ¡Felicidades! Formarte y leer sobre lo que la ciencia nos enseña ya es un paso enorme, el conocimiento es poder.
Pero vayamos al grano. ¿Qué es el bienestar? Para un caballo —al igual que para nosotros— es un estado que se percibe como positivo, a largo plazo y de forma subjetiva. Es algo muy individual: un caballo puede sentirse genial bajo unas circunstancias, mientras que otro en la misma situación podría sentirse aburrido, frustrado y miserable.
Grábate la siguiente frase a fuego, es la más importante que vas a leer: Lo que los científicos tienen claro es que un caballo está en bienestar cuando sus experiencias positivas pesan más que las negativas. Y ahí entran en juego emociones y sensaciones como: confort, placer, curiosidad, apego sano, confianza y sensación de control… experiencias que, como humanos, también nos hacen sentir disfrutones.
Además, el bienestar depende tanto de factores internos (como el estado de salud) como externos (el entorno, el espacio donde vive). Hasta aquí, nada extraordinario: la ciencia solo confirma lo que muchos damos por sentado —aunque no seamos tan frikis como para darle tantas vueltas al tema.

Los distintos modelos creados sobre el bienestar acaban hablando de las mismas áreas, muchas inspiradas en los Cinco Dominios:
Nutrición – Una alimentación correcta es básica para la supervivencia y el bienestar. Morirse de hambre, claramente, no agrada a nadie.
Entorno – Espacio, forraje y compañía equina son esenciales. Freedom, forage and friends: un entorno que permita comportamientos naturales es clave.
Salud – Estar libre de dolor y mantener una condición corporal adecuada son indicadores evidentes de bienestar.
Comportamiento – Responder a necesidades conductuales innatas es fundamental para evitar problemas y promover una vida plena.
Mente – Las emociones importan. Interpretarlas y entenderlas es esencial para conocer cómo vive y siente tu caballo su realidad.

Parece un reflejo de la pirámide de Maslow o jerarquía de necesidades humanas… y cuanto más trabajo con caballos, más similitudes veo en lo fundamental (no en todo que somos distintas especies).
Vale, Clau, todo esto está muy bien, pero… ¿cómo puedo detectar si mi caballo realmente goza de bienestar? ¿Cuáles son las señales claras según la ciencia?
La buena noticia es que sí hay indicadores concretos. Un estudio publicado en febrero de 2020 recopiló señales de bienestar equino y las organizó en categorías: indicadores de salud, posturales, fisiológicos y conductuales. Aquí va un resumen:
Parece un reflejo de la pirámide de Maslow o jerarquía de necesidades humanas… y cuanto más trabajo con caballos, más similitudes veo en lo fundamental (no en todo que somos distintas especies).
Vale, Clau, todo esto está muy bien, pero… ¿cómo puedo detectar si mi caballo realmente goza de bienestar? ¿Cuáles son las señales claras según la ciencia?
La buena noticia es que sí hay indicadores concretos. Un estudio publicado en febrero de 2020 recopiló señales de bienestar equino y las organizó en categorías: indicadores de salud, posturales, fisiológicos y conductuales. Aquí va un resumen:

Indicadores de salud
Lesiones en la piel o zonas sin pelo por mal ajuste del equipo, o aparición de pelo blanco, son señales de bajo bienestar.
La Puntuación de Condición Corporal (BCS), que mide la grasa corporal, refleja cómo está el bienestar: valores demasiado altos o bajos no son buenos signos.
Indicadores posturales
Posturas relacionadas con trastornos crónicos, como las de la laminitis, alertan de un problema.
Orejas habitualmente hacia atrás indican estados negativos o condiciones restrictivas.
Un cuello hueco suele asociarse a problemas vertebrales, mientras que un cuello redondeado es signo de salud.
Indicadores fisiológicos
Una hipertonía muscular, especialmente a lo largo de la columna vertebral, puede apuntar a trastornos vertebrales crónicos, comunes en caballos de trabajo.
Indicadores conductuales
Estereotipias (comportamientos repetitivos) suelen aparecer en entornos inadecuados.
Un caballo apático, retraído o con postura “aplanada” refleja malestar.
Cambios en los tiempos de su comportamiento (etograma): menos descanso o sueño, más agresividad con otros caballos, aumento de locomoción activa.
Mayor agresividad hacia humanos es indicativo de estrés o descontento.
Un caballo “pesimista” reacciona negativamente a estímulos nuevos o ambiguos, mientras que uno con bienestar suele mostrarse curioso y receptivo.
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