La hípica en los JJOO: 9 soluciones y algunas críticas

En las tres disciplinas olímpicas —doma, salto y concurso completo— hemos presenciado situaciones que, lamentablemente, podrían haberse evitado con una mejor educación y preparación de los caballos.
En este artículo, analizaré estos incidentes y te daré las claves para garantizar que en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el bienestar equino sea la prioridad, minimizando el riesgo de dolor y sufrimiento para nuestros compañeros de competición.
Concurso Completo: Descontrol en el Campo
La estrella del bienestar en estos Juegos Olímpicos ha sido Carlos Díaz y su caballo Taraje CP; ambos han sido un ejemplo y la prueba viva de que las cosas se pueden hacer mucho mejor.
Las expresiones faciales y corporales de Taraje CP eran mucho más relajadas y mostraban menos dolor que las del resto de caballos participantes. Incluso en su retirada, su comportamiento fue ejemplar, porque antepuso el bienestar del caballo al rendimiento deportivo. Más información.
Sin embargo, no todo ha sido positivo. Algunas de las caídas que ocurrieron en el campo eran más que previsibles; algunos jinetes afrontaban las combinaciones rebotando en la última parte de la montura, visiblemente desequilibrados. En ningún momento dudo de la complejidad del ejercicio, pero me surge la pregunta:
Y no solo lo digo por el caballo; incluso afirmaría que algunos jinetes salieron al campo con mucho miedo, lo cual se reflejaba en su forma de montar, sin confiar en las distancias al salto de sus caballos, acortando a tirones y dando fustazos antes de los saltos.
Finalmente, quería dejar claro que el uso de la fusta justo antes de los saltos es contraproducente. Este castigo puede hacer que los caballos asocien la aproximación de los saltos con el dolor de la fusta, lo que aumenta la probabilidad de que se empiecen a parar con más facilidad.
Doma: La Disciplina más Controvertida
La doma ha sido, sin duda, la disciplina más controvertida en estos Juegos Olímpicos. Desde antes de las competiciones, ya había preocupación en el mundo ecuestre tras la descalificación de la amazona Charlotte Dujardin, quien fue captada en un video dando 24 fustazos en un minuto a un caballo.
Durante las pruebas, observé que todos los caballos mostraban signos de incomodidad, como enseñar los dientes, lo cual es una clara señal de dolor e incomodidad. Los caballos mantenían sus cuellos excesivamente cerrados y, al terminar las pruebas, su primer reflejo era estirar el cuello, buscando alivio. Algunos incluso agitaban la cabeza para reducir la tensión en la nuca. La guinda del pastel fueron las lenguas azules, un indicio claro de la presión excesiva en la boca y la lengua debido al contacto férreo del bocado.
Salto: Ignorando las Señales de Dolor
La prensa se ha hecho eco de noticias como la medalla de bronce del caballo de Marta Ortega (Ver artículo) y el cese del comité de salto por parte de la RFHE Más información.
Sin embargo, ha habido una noticia destacada en el salto: la caída del jinete mexicano Andrés Azcárraga. Su caballo rehuyó la ría, pero ya en los primeros saltos mostraba signos claros de malestar, como latigazos con la cola y las orejas hacia atrás. Desconocemos el motivo, pero la monta del mexicano era bastante agresiva. Estas señales de dolor fueron ignoradas, llevando a un desenlace desafortunado pero tremendamente previsible. Recordemos que los caballos recurren a la violencia o a la desobediencia máxima solo en casos extremos, cuando otras señales han sido completamente ignoradas.
Aquí el momento de la caída de Andrés Azcárraga, Contendros 2 no quiso saltar. Lo de menos es que se fue la medalla, la caída fue aparatosa, suerte que salio "ileso".#Paris2024 #Ecuestre pic.twitter.com/sqKwGKbfFs
— Δficionado Δzul 🥇🥈🥉🇲🇽 (@azul_afic21) August 6, 2024
Soluciones Propuestas:
Pero como hemos venido aquí a hacer una crítica constructiva, quiero proponer algunas mejoras que se pueden implementar:
Reducir la exigencia de las pruebas: Para preservar el bienestar de los caballos, es fundamental reconsiderar la exigencia de las pruebas y adaptarlas para minimizar el riesgo de lesiones y sufrimiento. Es obvio que los Juegos son un entorno competitivo, pero ha quedado claro que estamos cruzando líneas rojas en lo que al bienestar animal se refiere.
Juzgar las expresiones faciales y corporales: Sería muy interesante crear la figura del observador de bienestar para concienciar e incluir el bienestar del caballo en todas las disciplinas.
Premiemos los caballos con bienestar: A menor número de expresiones de dolor, mejor puntuación. Cuidar al caballo debería ser recompensado en la competición. Compitamos, pero no a cualquier precio.
Sensibilización de las ayudas: Educar a los caballos para que reaccionen a la mínima señal. El simple hecho de desplazar el punto de gravedad hacia atrás debería ser suficiente para que el caballo reduzca la velocidad. Los caballos son animales muy sensibles, y eso es algo conocido por todos; aprovechemos esas capacidades para evitar dolores innecesarios.
Uso de la voz como ayuda: Pedir más galope, acortar el tranco o marcar el piaffe con la voz es posible y puede mejorar mucho la experiencia de la monta para nuestros caballos.
Saltar a los caballos en libertad: No sé si los jinetes de los Juegos Olímpicos lo hacen, pero creo que sería de gran utilidad que los caballos saltasen solos, en libertad. Que conozcan su cuerpo, que podamos entender cuáles son sus elecciones de distancia frente a distintos tipos de salto. Esto nos ayudaría a confiar más en la distancia del caballo y a intervenir menos.
Atención a las señales de dolor: Es fundamental que los jinetes y entrenadores se eduquen en la identificación de comportamientos equinos que indican dolor o malestar. Existe un catálogo de conductas de dolor elaborado por la veterinaria Sue Dyson, que debe ser consultado y aplicado: 24HorseBehaviors.org.
Reducción de la dureza de los hierros: Se debe considerar el uso de equipos menos invasivos que garanticen la comodidad del caballo aunque eso suponga sacrificar el rendimiento en los ejercicios de la doma.
Cumplimiento de las normas de la FEI: Las normas de la FEI prohíben el uso de muserolas restrictivas y contemplan otras medidas de bienestar que claramente no se están aplicando en la realidad de la competición. Empecemos a premiar a los binomios que unan el rendimiento deportivo con el bienestar de los caballos y penalicemos aquellas acciones prohibidas.
Conclusiones
La alta exigencia de las pruebas hípicas en los Juegos Olímpicos pone en riesgo el bienestar de los caballos, y como responsables de su cuidado, es nuestra obligación salvaguardar su salud por encima de cualquier rendimiento deportivo.
A diferencia de los atletas humanos, los caballos no eligen participar en estas competiciones, por lo que debemos esforzarnos por eliminar el castigo positivo, reducir el refuerzo negativo, y priorizar el uso de refuerzo positivo en todas sus formas. Solo así podremos seguir disfrutando de la equitación y de la nobleza de estos animales sin comprometer su bienestar.
Si quieres saber más, puedes escuchar el podcast que grabé con Onintza de Felices Caballos aquí: