Mi carta a los Reyes Magos: Un cambio en el mundo ecuestre

Mi carta a los Reyes Magos: Un cambio en el mundo ecuestre

Cada año nuevo trae consigo una sensación de esperanza, una oportunidad para visualizar un mundo mejor. Como educadora equina, este año mi mayor deseo es un cambio real en el mundo ecuestre. En esta carta a los Reyes Magos, plasmo los sueños de muchas personas que, como yo, creen en un futuro más justo y respetuoso para nuestros caballos.

Los métodos tradicionales deben cambiar

Muchos caballos sufren en silencio en hípicas y centros ecuestres donde la fuerza y el dominio son vistos como las únicas vías para entrenar y convivir con ellos. Estas prácticas tradicionales, que se enfocan más en el control físico que en la comunicación y la etología, dejan cicatrices tanto visibles como invisibles en ellos.

Cuando el entrenamiento se basa en el miedo y la coerción, los caballos no solo pierden su libertad natural, sino también su alegría, les hacemos daño físico y emocional. La relación humano-caballo se convierte en una dinámica de poder, y el verdadero potencial de conexión se pierde en el proceso.

Es momento de cuestionar estas prácticas y abrir paso a métodos que prioricen el bienestar y la dignidad de los caballos.

No somos unas flojas, somos sensibles y conscientes

En el mundo ecuestre, las mujeres que abogan por métodos éticos y respetuosos suelen enfrentarse a críticas y burlas. Se dice que son “demasiado sensibles” o “idealistas” se les hace creer que no valen y no se van a “hacer” con su caballo. Y digo mujeres porque son la mayoría, pero si eres hombre y te pasa lo mismo, bienvenido al club de las “locas/hippies/flojas de la hipica”.

Escuchar a quienes tienen una perspectiva más empática no es una señal de debilidad, sino de verdadera fortaleza. Abrazar el cambio requiere valentía y determinación, y estas cualidades están presentes en quienes se atreven a cuestionar el statu quo. Su ejemplo es una inspiración para todos los que deseamos un futuro diferente.

Yo creo en un futuro diferente

Imagino un mundo donde cada caballo tenga un tutor que lo entienda, que valore su bienestar y lo trate como el compañero que realmente es. En este futuro, la educación desempeña un papel crucial, enseñando a las personas a comunicarse de manera más efectiva y a priorizar las necesidades emocionales y físicas de los caballos.

Ya existen ejemplos inspiradores de iniciativas basadas en el respeto mutuo entre humanos y caballos. Estos programas demuestran que es posible construir una relación armoniosa sin recurrir a la fuerza, y son la prueba de que el cambio está al alcance de nuestras manos. Lo único que falta es que más personas se unan a esta causa.

¿Te unes a este sueño? Hagamos del 2025 el año del cambio en el mundo ecuestre. Cada pequeño paso que demos juntos puede marcar una diferencia en la vida de los caballos y de quienes los aman. Desde optar por métodos de entrenamiento más éticos hasta compartir conocimiento y experiencias, todos podemos contribuir a construir un mundo mejor.

Recuerda: el cambio empieza contigo.

Como dicen los Reyes Magos, cuando los deseos se unen con la acción, los milagros son posibles