Volver a confiar: la transformación de una yegua reactiva

Troya era una yegua sensible, reactiva, de esas que viven todo con intensidad. En el momento en que Patricia nos contactó, ya convivía con el miedo diario a que su yegua se asustara, se botara o incluso la atropellara sin querer. Esta situación generaba inseguridad y frustración, no solo en el manejo, sino en la relación entre ambas.

El traslado a un nuevo centro en Cantabria, previsto para unas semanas después, se convirtió en la excusa perfecta para iniciar un nuevo capítulo. ¿Y si este cambio podía ser, también, una oportunidad para reconstruir la confianza?

Desde EQUA, propusimos un enfoque progresivo y respetuoso. El primer paso fue entender los detonantes del miedo de Troya: espacios estrechos, caballos estresados cerca, una dieta posiblemente muy energética y un entorno que no le permitía relajarse. Nada que no se pudiera trabajar con tiempo, empatía y estrategia.

Paso a paso

Comenzamos con paseos tranquilos, haciendo paradas frecuentes para enseñarle que, junto a Patricia, podía encontrar calma. Cada “bien” dicho en tono grave y sereno, cada caricia breve, cada premio por un gesto relajado, reforzaba un nuevo mensaje: aquí no pasa nada malo.

También trabajamos con cuerda larga, permitiendo que Troya se sintiera libre de tensiones, y empezamos a introducir pequeñas transiciones en montura para enseñarle a mantener la calma incluso en el movimiento. Todo se centraba en bajar revoluciones, en mostrarle que no tenía que reaccionar siempre con intensidad, que podía estar, simplemente, en paz.

A veces, el mayor reto no es el comportamiento del caballo, sino el miedo que se instala en quien lo cuida. Patricia fue ganando seguridad, aprendiendo a interpretar mejor las señales de su yegua, y, sobre todo, a reconectar con ella sin presión. El vínculo entre ambas comenzó a fortalecerse desde un nuevo lugar: el respeto mutuo.

Hoy, Troya empieza a encontrar calma en su tutora, y Patricia vuelve a disfrutar de momentos compartidos sin tensión. Aún queda camino por recorrer, pero ahora lo andan juntas, más conscientes, más conectadas, más tranquilas.

Los caballos no “se portan mal”. Muchas veces solo están pidiendo ayuda. Troya no era una yegua “complicada”, sino una yegua con miedo. Y el miedo no se corrige: se acompaña. Cuando cambiamos el enfoque, cuando dejamos de exigir y empezamos a escuchar, todo cambia.

Si tu caballo también reacciona con miedo o te hace sentir insegura… no estás sola. Contáctame. Podemos trabajar juntas para recuperar la conexión que tú y tu caballo merecen.

COMPARTE

Suscríbete ahora.

No te pierdas lo que tu caballo quiere que sepas

NOSOTROS

Queremos ayudarte a entender a tu caballo para que juntos podáis construir una relación más segura, ética y feliz.