¿Cómo dar una buena vida a tu caballo? Actividades esenciales de los caballos que viven bien

En esta era en la que toda la información está al alcance de nuestras manos, lo realmente difícil es priorizar, distinguir lo esencial de lo anecdótico. Existen mil fuentes que ofrecen mil caminos diferentes —y muchas se contradicen—. Por eso, yo me apoyo en la ciencia: no tiene todas las respuestas, pero las que aporta parten de un método que se revisa y actualiza constantemente. Me gusta decir que la ciencia es un foco de luz, que ilumina una porción del conocimiento. No digo que sea lo único, pero siempre que puedo la priorizo, porque en esta era de desinformación, el dato bien fundamentado vence al relato vacío.

Hoy traigo lo que importa para mejorar la vida de tu caballo —y no, no es algo rebuscado: son cosas de cajón de madera de tabla (aunque uno no lo piense al principio). Si en el blog anterior hablamos de bienestar de forma global, hoy quiero profundizar en las actividades concretas que lo sostienen. Si las aplicas, tu caballo te lo agradecerá.

¿Cómo hacemos “vivir bien” a un caballo?

Para asegurar bienestar real, céntrate en que el día de tu caballo se parezca lo más posible al de un caballo libre en naturaleza. Eso no quiere decir replicar el entorno salvaje al 100 %, pero sí rescatar sus comportamientos clave y respetar sus proporciones de actividad.

Muchos lo resumen bajo las “3F” en inglés: Freedom, Forage, Friends — libertad, forraje, compañía. Y no se equivocan: hoy quiero entrar en las conductas específicas que sostienen esas F, para evitar que tu caballo termine pareciendo un chimpancé o el vecino del 5º (sí, a veces las comparaciones duelen).

Los científicos hablan de “time budgets” (reparto del tiempo): cuánto dedica un caballo a comer, descansar, tumbarse, moverse… Y eso nos da pistas claras de lo que hay que cubrir.

¿Cómo hacemos “vivir bien” a un caballo?

Un metaanálisis de 2021 muestra que los caballos libres destinan un 50 % a un 66 % de su tiempo a forrajear o comer, y que rara vez pasan más de 2 a 4 horas sin comer. En algunos estudios, caballos domésticos con alimentación racionada apenas alcanzan un 16 % de ese tiempo. Es decir: comer a poquitos —y a lo largo del día— no es capricho, sino necesidad.

Respecto al descanso, los caballos en libertad descansan de pie entre un 13 % y un 29 % del tiempo, y tumbados entre un 4 % y un 15 %. Pero en instalaciones cerradas muchas veces los números bajan, y pasan tumbados el 5 % del tiempo dependiendo en gran medida de las instalaciara descansar.

Y moverse: entre un 4 % y un 13 % del día entre pasos, desplazamientos y actividad leve.
En caballos estabulados, muchas veces el “movimiento” que se registra es estereotipias (pacing, andar en círculos) más que actividad.

En resumen: queremos que nuestros caballos coman a poquitos durante mucho tiempo, descansen con calidad y se muevan (sin estereotipias) —y hacerlo con compañía les da seguridad y reduce muchos comportamientos problemáticos.

¿Cómo aplicar esto cuando tu caballo vive en cuadra o paddock?

Sé que no todos los caballos viven en condiciones ideales, pero incluso desde ahí podemos acercarnos. Aquí algunas propuestas prácticas:

Si tu caballo está en cuadra: Te diría que hagas mejoras en la cuadra pero en realidad lo mejor es que intentes sacar a tu caballo de ahí todo lo que puedas:

  • Sácale cuanto puedas al día. El objetivo es minimizar el tiempo encerrado.

  • Comparte paddock: unir fuerzas con otra persona para que los caballos tengan compañía.

  • Pon redes de heno buena calidad para que tarde más en consumirlo.

  • Coordínate en la hípica: que cada quien pueda sacar su caballo ciertos días para que no recaiga todo el esfuerzo en uno.

  • Busca convenios con vecinos/agricultores: que tu caballo salga al campo unas horas (cuando esté seguro hacerlo).

Si tu caballo está en paddock:

  • Fomenta el movimiento: distancia entre recursos (puntos de agua, comida, sombra).

  • Enriquecer el entorno: piedras, desniveles suaves, zonas donde tenga que moverse con sentido.

  • Compañía: si puede ver o tocar otro caballo, su día será más completo.

Tal vez leyendo esto te preguntes: ¿cómo vive realmente mi caballo? ¿qué está faltando? Si quieres, cuéntame su rutina —hora a hora si puedes— y juntas analizamos qué ajustes pueden marcar una diferencia real.

Invertir en la calidad de vida de tu caballo es invertir en su seguridad, en una mejor conducta y en un vínculo más sólido y auténtico. Un caballo cuyas necesidades básicas no están cubiertas no puede construir esa relación de confianza y conexión que todas queremos para ellos.

Bibliografía:

Activity Time Budgets—A Potential Tool to Monitor Equine Welfare?

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